CUARENTA CUMPLEAÑOS DEL MINI

                          

Queridos “Minifutboleros”, muchas gracias a todos por acompañarnos esta noche en la que comenzamos a celebrar los primeros 40 años del Minifútbol de Torrelodones.

A finales del verano del 71, un grupo de amigos daba el puntapié inicial a esta larga y apasionante historia de unión y amistad en torno al deporte. Una historia que empezó con unos pocos protagonistas, a la que poco a poco, nos hemos ido incorporando varios miles.

Muchos de los protagonistas de esta aventura, ya no están físicamente entre nosotros, pero su nombre ha quedado impreso de manera indeleble en las páginas de la historia minifutbolera. Todos los minifutboleros que no han podido venir, pero especialmente ellos, están esta noche aquí, celebrando junto a nosotros el 40 cumpleaños del Mini.

El Mini fue concebido para agrupar a los amigos y agrandar ese círculo de amistad con nuevas incorporaciones. A ninguno nos es ajeno, lo que representa el Minifútbol para Torrelodones, y para cada uno de nosotros individualmente.

Su aporte a nuestra sociedad es innegable. Desde sus orígenes y a lo largo de los años, se ha comportado como un importantísimo agente de cohesión social, uniéndonos a través del deporte.

Aunque todos –jugadores, familiares y amigos- podemos beneficiarnos de la oportunidad de hacer deporte, relacionarnos e integrarnos gracias al Mini, los niños –así está dispuesto- son los principales beneficiarios.

En los campos del Mini hemos visto a muchos niños experimentar por primera vez la sensación de formar parte de un equipo. Les hemos visto aprender a jugar al fútbol, pero por sobre todo, a conducirse con “deportividad”, asimilando ese concepto junto con el de “amistad” en su forma más pura.

Algunos de los niños Minifutboleros, por sus características particulares físicas o psíquicas, no hubiesen tenido oportunidad de vivir la enriquecedora experiencia de pertenecer a un equipo, si no hubiese sido porque el Minifútbol de Torrelodones acoge a todos los que quieran practicar deporte sin importar las limitaciones, limitaciones que en otros ámbitos hubiesen significado un impedimento.

Muchos de nuestros niños, jamás habrían podido sentir la satisfacción de levantar un trofeo -aunque sea del último equipo clasificado- si no hubiese sido gracias al Minifútbol.

Es indescriptible ver la cara de orgullo al levantar su copa, el apretón de manos al acabar un partido, o una sola sonrisa de satisfacción de cualquiera de esos niños, todo esto justifica que estemos hoy aquí celebrando esta fiesta.

Si nos ponemos a relatar todas las aportaciones del Minifútbol a Torrelodones, o a cada uno de nosotros individualmente, estas palabras que pretenden ser breves, no terminarían nunca.

Fijaros en lo significativo que resulta, que al comenzar estas palabras, hemos empezado diciendo: “Queridos Minifutboleros”. Y con ese entrañable mote general –Minifutboleros-, nos estamos dando todos por aludidos. 

Somos gente de toda clase, condición, ideología o procedencia. Gente tan distinta en tantos aspectos, y sin embargo, todos nos sentimos identificados cuando escuchamos esa palabra que nos denomina a todos. Bajo el paraguas del Mini, hemos consolidado grandes amistades que están por encima de cualquier diferencia circunstancial.

Del Mini han surgido grandes deportistas, pero sobre todo, grandes amigos.

Pero el camino del Minifútbol hasta aquí no ha sido fácil. Con muchos tropiezos y unas cuantas caídas, el Mini ha sobrevivido a todos los embates de que ha sido objeto, y ha llegado hasta hoy, cumpliendo con su encomiable misión, y con su espíritu intacto ese “espíritu” que inspiró el primer campeonato del Mini, allá por el 71, y que hoy está plasmado con toda claridad en el Decálogo del Minifútbol, que ha permanecido invariable a lo largo de más de cuatro décadas.

Si bien muchos minifutboleros han  aportado su trabajo y esfuerzo para que este gran fenómeno deportivo y social siguiera adelante y creciendo para disfrute de todos, hay una persona a la que debemos que este cuarenta cumpleaños sea una realidad.

Una persona que desde el mismo origen de esta magnífica idea, ha estado en todo momento apuntalándola, impulsándola y manteniendo vivo el espíritu con el que nació.

Un hombre apasionado por lo que hace, entregado por completo a la misión que se ha impuesto a si mismo. Una persona que a fuerza de sacrificios y de muchas horas de dedicación, masticando unos cuantos sinsabores y la sensación de incomprensión, ha guiado al Mini con mano firme, sorteando con éxito ráfagas de vientos desfavorables y alguna que otra tempestad, hasta las aguas más calmas por las que hoy navegamos.

Y esa persona a la que me estoy refiriendo y todos conocemos, es Javier García de Leániz, nuestra querida “Vieja”, ese  gruñón de gran corazón, es el principal artífice de que hoy estemos juntos y tengamos tanto para festejar.

“Detrás de todo gran hombre, siempre hay una gran mujer”, reza el sabio dicho universal. Y al lado de Javier, está Socorro. Podemos imaginar las cientos de ocasiones en que Socorro habrá sufrido renuncias porque su marido estaba absorbido por el Minifútbol.

Sin dudas, una mujer inteligente como Socorro, habrá sido la primera en descubrir la pasión de Javier por la gran obra que estaba construyendo, y con generosidad y en su afán por ver feliz a su marido, no le cortó las alas, permitiendo que las ilusiones de Javier y el Minifútbol, echaran a volar.

Gracias Socorro por compartir a Javier con el Mini. Sin tu generosidad, el Minifútbol no podría haber hecho felices a tantos.

Queridos Minifutboleros, esta noche entre todos, estamos escribiendo una página importante de la historia del Mini. Con la certeza de que esta gran aventura de la que todos formamos parte continuará, así que, prosigamos con la fiesta.

Pero antes de seguir con ésta gran fiesta, querida Vieja, acepta esta placa que con mucho cariño te entregamos, como muestra de nuestra gratitud y recuerdo de este cuarenta cumpleaños que ya forma parte de la historia del Mini.

***********************